caiman.de 07/2013

[art_1] España: Don Carmelo y Cayetana en el Camino de Santiago
Etapa Octavo: Dos maravillas sacras en la provincia – Los Arcos y Torres del Río
Etapas: [8] [7] [6] [5] [4] [3] [2] [1]
 
24 de Agosto de 2012. Al despertar del sueño más profundo echo una mirada a la oscuridad nocturna y las sombras que se mueven allí con bastante ruido. Necesito un par de momentos para acordarme donde me encuentro ahora: estoy en el dormitorio del Albergue de Peregrinos de Estella. Anoche, Cayetana y yo no encontramos ningún enchufe libre para recargar nuestros móviles, y al no llevar otro reloj, no tenemos idea de la hora que es actualmente. A pesar de las tinieblas, media docena de peregrinos madrugones de avanzada edad sigue sin miramientos con sus acción de partida. Recogen sus cosas, preparan las mochilas, mueven sus bastones de esquí con mucho ruido, despertando así casi toda la sala, como si siguieran el lema: ¡Nos Vamos nosotros – despertaos ya de una vez!

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Ahora incluso se ponen lámparas de mineros en sus frentes, irritando aún más a los recién despertados que los toman por una invasión de ladrones. Pero no puede ser, porque hablan en alta voz y en tono casi militar – ¡y en alemán con accento de montaña! Cayetana, media dormida, me mira desde su cama y me pregunta la hora. No lo sabemos. Pero ya que estamos despiertos sin poder dormir más, también empezamos a recoger nuestras cosas para seguir el Camino, aunque intentamos hacerlo con bastante más silencio, susurrando de vez en cuando, para dejar en el imperio de los sueños a los pocos que no hayan sido despertados brutalmente por los abuelos con los bastones de esquí.

Quedándonos con sueño, salimos del Albergue a la Noche y no es difícil de imaginar que mi compañera andaluza no está para fiestas al empezar el día de esa manera. Cuando pasamos al lado de una farmacia, finalmente descubrimos un reloj: marca las 5.20 horas de la madrugada (!) Nos miramos con una mezcla de enojo y rabia. "¡Está claro – los alemanes tienen que despertar a media Europa, para luego errar con lámparas de mineros por las tinieblas!", grita una Cayetana mal humorada con toda su furia española. Le ruego que no se deje llevar por prejuicios racistas acerca de disciplina y madrugones alemanes, y además intento subrayar que nuestros despertadores hayan sido austriacos por su accento. "I˙Pero los habsburgos son los alemanes más alemanes!", comenta Cayetana sin poder calmarse. La verdad es que yo también siento rabia pensando en el club de los caminantes con lámparos de mineros que allá se alejan con sus luces errando por la oscuridad.

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No hace sentido levantarse tan temprano para lanzarse al Camino: no se ve nada del paisaje, apenas es posible tomar fotos y el riesgo de perderse por no ver bien las flechas amarillas que indican el Camino es bastante alto. "¡Y además asustan a los perros con sus lámparas!", se queja Cayetana. Acercándonos al Monasterio de Irache, un coro de ladrido de perros nos saluda. Y de hecho, resulta demasiado oscuro para tomar buenas fotos. El flash no funciona bien, así que ahora no tenemos ninguna foto de la famosa fuente de vino de Irache, donde cada peregrino puede llenar su botella de tinto gratuitamente, como limosna líquida. Mientras que yo lleno una botellita para llevar, Cayetana toma el suyo en seguida, como si fuera el primer café.

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De todas maneras, el vino nos acompañará durante todo el día, siendo el producto más importante de la agricultura en el Sur de Navarra, caminamos por viñas durante horas. Cuando finalmente sale el sol e ilumina el mundo, nos acercamos a la colina del castillo arruinado, a cuyo lado se encuentra el pueblo romántico Villamayor de Monjardín, con vistas preciosas y un templo bonito. Un par de kilómetros detrás de Monjardín el paisaje cambia y se presenta menos verde, más seco y monótono. En vez de viñas dominan aquí campos de trigo ya cosechados con su color amarillo y gris, a veces hay un montón de pacas de paja, formando dados gigantes más altos que casas. Y en vez de castillos románticos han colocado todo un ejército de inmensas ruedas de viento en las lomas de las colinas. El Camino serpentea por esos campos de horizontes lejanos. Cuando en los alrededores faltan vistas espectaculares u objetos que llamen el interés, siendo caminante, uno se puede abandonar por completo para perderse en el ritmo meditativo del andar equilibrado y llega a avanzar como en un trance. Rompiendo un largo silencio, pregunto a mi compañera: "¿En qué estabas pensando?" – "¡En nada! ¿Y tú?" - "Lo mismo". ¡Asombroso!

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Son las 11 de la mañana, cuando llegamos a Los Arcos y había prometido a Cayetana una auténtica iglesia barroca (una excepción en el noreste de España). Por fuera, la Iglesia Santa María Asunción es un edificio del Renacimiento: bastante monumental para un pueblo, con un magnífico portal plateresco, una cúpula octogonal y una torre muy bella y majestuosa. I˙Pero la encontramos cerrada a cal y canto! Así que vamos a tomar el primer café del día, acompañado por un par de cruasanes en el bar enfrente, esperando que ese templo espectacular abra sus puertas.

Y el milagro acontece. Cuando ya estamos a punto de seguir decepcionados el Camino, vemos como dos abuelas van abriendo el portal. Entramos y nos perdemos como en un sueño en ese mundo barroco del interior de una Iglesia que parece andaluza en medio de Navarra.

Domina el horror vacui, muchos retablos llenos de imágenes y esculturas, sobre todo el retablo mayor con su resplandor dorado, los frescos de las bóvedas, y arriba los angelitos que bailan en la cúpula. Cayetana se queda mirando una estatua de Santiago como peregrino con una calabaza, mientras que yo contemplo un bello retablo de pinturas góticas. Y las dos damas de la llave, las que nos han abierto la puerta a ese paraíso, acaban de sentarse en un banco de la iglesia, abanicando y observando con orgullo nuestro entusiasmo al descubrir las maravillas de su parroquia, que más bien parece una catedral.

Decidimos espontáneamente darles las gracias a manera andaluza. Como buenos cofrades de la Semana Santa de Sevilla llevamos muchas "estampitas". Y también en el norte de España conocen y aprecian las famosas imágenes de las cofradías de Sevilla, Vírgenes como la Macarena o la Esperanza de Triana y Cristos como el Gran Poder son populares a nivel nacional. Así que esperamos causarles sorpresa a las dos abuelitas encantadoras al regalarles estampitas. Con el deseo que les traigan suerte y amparo, entrego mis estampitas de la Esperanza Macarena, mientras que Cayetana pronuncia un deseo semejante al entregar las suyas que muestran su Cristo favorito (el de las Tres Caídas, de la Esperanza de Triana).

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La reacción es como deseábamos: pocas veces un regalito tan chico habrá provocado tanta emoción. Naturalmente, las dos habían visto ya la Macarena y las otras procesiones de la Madrugá de Sevilla en la televisón y ahora se dedican a comparar sus estampitas y empiezan a discutir cuál es la más bonita.

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Dejamos solas a las dos guardianas del templo que siguen mirando sus estampitas, para salir al claustro de la Iglesia. La vista de la torre por los arcos góticos del claustro es especialmente bella y al mirar hacia arriba, Cayetana descubre un detalle misterioso en las bóvedas: un sol (¿o luna llena?), rodeado por la media luna. Ni siquiera las dos abuelitas saben explicarnos el sentido de ese extraño simbolismo. Después de otra charla con ellas nos despedimos para seguir caminando.

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Saliendo de ese paraíso lleno de imágenes y angelitos, fuera nos espera el infierno – o al menos el purgatorio del camino gris que lleva por campos ardiendo debajo el sol y parece infinito hasta el horizonte donde se ve la torre de Sansol. El cielo está algo nublado, por ello el sol no quema tanto, pero el aire sí arde y el ambiente cada vez más bochornoso anuncia una tormenta. La torre en el horizonte nos parece cerca, pero la caminata hasta Torres del Río es interminable. Al mirar una señal de tráfico al lado del Camino descubrimos una inscripción pintada por un peregrino: "El Planeta es nuestro". "I˙Claro que sí!" afirma Cayetana y acelera de nuevo el paso. Tres eternidades más tarde acabamos de subir la colina coronada por el pueblo romántico Torres del Río, uno de los lugares del Camino que ha ganado una inmensa popularidad entre los peregrinos y debido a ello incluso ha experimentado un auge económico. Tocamos el timbre de la Albergue de Peregrinos Casa Mari, uno de los muchos que ya compiten ofreciendo camas a los peregrinos que pasan. Es la hora de la Siesta, y después de la caminata que nos ha causado cansancio, decidimos acostarnos un ratito.

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Luego nos acercamos a la segunda maravilla sacra en el Sur de Navarra: la Iglesia del Santo Sepulcro. Delante del templo está sentada otra "dueña de las llaves", la que abre la puerta para los que quieren visitar ese monumento singular. La encontramos charlando animadamente con un grupo de peregrinos que parecen Jipis de la generación Flower Power. Aparentemente, ya llevan cierto tiempo en este lugar, y no se muestran muy interesados en llegar a Santiago, sino se sienten a gustito en Torres del Río. Uno e ellos está bromeando con la anciana cuya edad estimaría a 80 más o menos, y le da un vaso de Cuba Libre traído de un bar cercano. Escéptica, la abuelita mira la bebida, luego dice que a tinto estaría acostumbrada, pero ese líquido tan oscuro tiene pinta de algo sospechoso. El joven jipi intenta a convencerla de probar esa creación. En este momento preguntamos por la llave.

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Entramos en un espacio sacro, en seguida estamos rodeados e iluminados de silencio absoluto. Santo Sepulcro, como la Capilla de Eunate, fue construido en el temprano Siglo XII por los templarios como capilla funeraria en el Camino, así se explican las analogías numerosas entre las dos Iglesias. Aquí también nos encontramos dentro de un templo octogonal con cúpula octogonal y ventanas muy pequeñas. Como en Eunate – y contrastando con la Iglesia de Los Arcos – aquí domina arquitectura pura, casi sin decorarión. Los únicos adornos son los capiteles y un Cristo crucificado del Siglo XIII.

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Sin embargo, el templo del Santo Sepulcro es más alto y monumental que Eunate. Y bien mirado arquitectónicamente, estamos en una mezquita. La gran estrella octogonal de la cúpula se inspiró sin duda en la cúpula califal de la Gran Mezquita de Córdoba y probablemente fue construida por arquitectos musulmanes trabajando por encargo de los templarios. Destacan las rejas de piedra de las ventanas en estilo árabe que filtran la luz cy onsiguen una iluminación misteriosa.

Cayetana está sentada en un banco y queda contemplando la estrella de la cúpula sin moverse. Esta vez no llora, pero su aspecto me parece aún más dramática. Está como si fuera una estatua, como si su alma hubiera abandonado su cuerpo, volando , subiendo por la cúpula. Tan fascinado estoy de su éxtasis, que apenas puedo concentrarme para seguir meditando. Habremos pasado mucho tiempo en ese estado de contemplación mística, cuando de repente escuchamos la voz de la dueña de las llaves desde fuera: "¿Estáis bien? ¿Os falta mucho? Habéis de saber que mis nietos están esperándome para que les haga una tortilla..."

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Al salir del templo, nos damos cuenta de que el vaso de Cuba Libre en la mano de la abuela está casi vacío y ella está del mejor humor. Cuando nos alejamos para volver al albergue, escuchamos como el jipi (fumando un porro) alaba el atrevimiento de la anciana por haber probado a su edad una bebida tan "sospechosa". Sentada en la terraza y mirando la puesta del sol, Cayetana murmura –no sé si para sí misma o dirigida a mí: "En esta Iglesia todos tienen que rezar, incluso cuando no crean en nada." Y yo añadiría: en Santo Sepulcro, esa Mezquita-Iglesia, cristianos y musulmanes podrían rezar juntos.

Texto y Fotos: Berthold Volberg

Recomendaciones y enlaces:
http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Arcos
www.turismonavarra.es
www.arteguias.com/iglesia/torresdelrio.htm
http://de.wikipedia.org/wiki/Torres_del_Rio

Etapa de Estella vía Los Arcos hasta Torres del Río: 30 kilómetros

Alojamiento en Los Arcos:
Albergue privado de Peregrinos "La Fuente – Casa de Austria", Travesía del Estanco, Tel. 948-640797: atmósfera muy bonita (en las bóvedas brilla una vía láctea, símbolo del Camino), oferta completa: Cocina, lavadora y secadora, Internet, Máquina de bebidas. Cama 8 Euros.

Gastronomía en Los Arcos:
En la plaza delante de la Iglesia hay muchos Restaurantes que ofrecen menús de peregrinos para 10-12 Euros
Alojamiento en Torres del Río:
Albergue privado de Peregrinos Casa Mari, C. Casas Nuevas 13, Tel. 948-648409: recomendable, pequeño y acogedor, terraza bonita, lavadora, venta de bebidas, hospitalera amable. Cama 8 Euros

Albergue privado de Peregrinos "La Pata de Oca", Calle Mayor 5, Tel. 948-378457: un Albergue como un hotel de lujo: nuevo y grande, con piscina y terraza, lavadora y secadora, buen Restaurante. Cama 10 Euros

Gastronomía en Torres del Río:
Recomendable: Restaurante del Albergue "La Pata de Oca" (véase arriba): Menú de peregrinos 12 Euros

Iglesias:
Convento Santa María de Irache (¡Fuente de vino!), unos 3 kilómetros al oeste de Estella. abierto: Miércoles – Domingo 9.00 – 13.30 y 17.00 – 19.00 horas, martes sólo 9.00 – 13.30 horas, lunes cerrado.

Iglesia de San Andrés, Villamayor de Monjardín: en el centro, abierto: 8.00 – 20.00 horas

Iglesia Santa María, Los Arcos: abierta: sólo antes y después de la misa, 12.00 – 14.00 y 18.00 – 20.00 más o menos,

Iglesia del Santo Sepulcro, Torres del Río: abierto 9.00 – 13.00 y 16.30 – 19.00 horas, Entrada: 1 Euro

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